Como detectar a un mujeriego

mujeriego Muchas mujeres tenemos un imán para los mujeriegos, quién no se ha topado en su vida con uno de ellos y quedó con el corazón roto… Lo más lamentable es que caemos en sus redes casi siempre por nuestra culpa, por creer que hemos encontrado al príncipe azul, bello y sensual sin dar crédito a su “historial delictivo” o bien por pensar que podemos cambiarlo

El hombre mujeriego tiene el pasado lleno de faldas, no es capaz de controlar sus impulsos sexuales y tiene  que seducir a cuanta mujer le resulte atractiva, por eso salta de una relación a otra o tiene muchas amantes.

Suele ser realmente guapo o muy carismático, de esos que compran con su simpatía y labia. Por su personalidad pasional se convierte en el trofeo más preciado de mujeres con egos narcisistas que se creen capaces de atraparlo (muy pocas lo consiguen realmente).

A su alrededor flota una ola de misterio, siempre está impecablemente, atractivo y cuida hasta el más mínimo detalle.

Cuando están de novios le ponen excusas a sus parejas para acudir solos a determinadas reuniones, con tal de tener libertad para seducir a sus anchas.

Puede disimular, pero es muy probable que cuando esté con su chica no pueda resistirse a los encantos de una chica guapa que pase por delante de sus ojos.

Generalmente tiene cuentas en redes sociales con millones de fotos suyas, cantidad comparable con su número de contactos femeninos, les gusta hacerse notar y lucirse.

Se muestra seductor con todas las mujeres de su entorno. Sale con amigos frecuentemente y siempre encuentra compañía femenina con la que pasar el rato.

El problema del mujeriego es de él

El problema de relacionarse con uno de ellos es de la mujer que cree y piensa no merecer un hombre dedicado y entregado a ella. Generalmente, la mujer del mujeriego tarda mucho tiempo en reconocer su participación en el conflicto, ya que la problemática es muy compleja y tiene qué ver con una cultura del poder masculino, del abandono del padre y su negación, o de la culpa por tener la creencia de que tal vez ha hecho algo “malo” que propicia la conducta de su hombre. Otras causas más pueden estar relacionadas con la comodidad de resignarse a “este destino” y no luchar, o con el miedo a enfrentar la situación con la pareja, ya que, por el tipo de personalidad, este hombre se va a defender hasta que ella tenga las suficientes herramientas emocionales, incluso hasta materiales o económicas para establecer algún tipo de límites que muchas veces llegan al divorcio o la separación. En estos casos, se recomienda a las mujeres recurrir a la ayuda profesional especializada en relaciones de pareja para salir adelante y sentirse libre y segura.

Josefina Magaña





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